El Comienzo de la Humanidad

I. PROCESO DE HUMANIZACIÓN.

 

       Los mamíferos evolucionaron de un tronco de reptiles primitivos, semejantes a los mamíferos,  durante el período Triásico, algo así como 200-245 millones de años atrás. Los mamíferos primitivos, tenían el tamaño de un ratón. Se ramificaron en tres linajes principales:

-Los monotremas (como el actual ornitorrinco) son ovíparos pero nutren con leche a la progenie luego del nacimiento.
-Los marsupiales (como los actuales canguros) son vivíparos, pero sus crías nacen diminutas y crecen en una bolsa
-Los placentarios (la mayoría de los mamíferos actuales) llamados así por su conexión nutritiva ( la placenta) entre el útero y el embrión.

      Luego del final de la extinción Cretácica, hace 65 millones de años, época en la cual los dinosaurios fueron eliminados (eliminación repentina en la escala de tiempo geológico, hecho que aún nos intriga, existiendo varias teorías respecto a sus causas) los mamíferos, como uno de los grupos sobrevivientes, experimentaron una explosiva radiación adaptativa durante el periodo terciario. Entre los placentarios esta radiación originó: los carnívoros, los ungulados, los roedores (omnipresentes), y grupos tales como ballenas, delfines, murciélagos, los insectívoros (como las musarañas actuales) y los primates. Los mayores órdenes de los mamíferos se desarrollaron en este período, incluyendo a los Primates a los cuales pertenecemos los humanos. Nosotros somos mamíferos, placentarios y miembros del orden de los primates.


       La evolución de los primates comenzó cuando las primitivas musarañas se treparon a los árboles, las tendencias en la evolución de los primates parece relacionarse con adaptaciones a la vida arborícola. El registro fósil indica que los primates evolucionaron hace unos 30 millones de años atrás en África, surgiendo
los primeros hominoideos. El más antiguo de estos es el Proconsul que tiene 23 m.a. Hace 20’6 m.a. apareció un ser que utiliza por primera vez la braquiación como sistema de locomoción: se le conoce como Morotopithecus. Este género se sitúa un poco antes de la separación del tronco común por parte de los gibones. Esta separación ocurrió hace 20 m.a. Las ramas evolucionadas de los primates fueron los Monos (Monos del Nuevo Mundo -Platirrinos- o de nariz ancha y Monos del Viejo Mundo -Catarrinos- o de nariz hacia abajo, separados como consecuencia de la ruptura de Gondwana), los Hominoides (“primos” del los monos del Viejo Mundo son Catarrinos y la línea de descendientes comunes a gorilas y el hombre).


      Hasta hace algunos años, se pensaba que los arborícolas dieron lugar a los homínidos. Hoy consideramos a los arborícolas como ancestros de los orangutanes.
Hace 14 m.a. se separaron del tronco común los orangutanes. Al mismo tiempo, la aproximación de la placa africana a Eurasia permitió que los hominoides se expandieran por todo el mundo: en Europa el Dryopithecus, en China el Sivapithecus, en Turquía el Ankarapithecus… El antepasado de los orangutanes es el Sivapithecus: dentro de esta especie se incluye al Ramapithecus, hoy considerado un individuo femenino de Sivapithecus. La línea de los homínidos parte de un antecesor todavía desconocido. Faltando la evidencia fósil, la evidencia bioquímica y el ADN sugieren una separación de los homínidos de los hominoides algo así como  8 a 9 millones de años atrás.  Entonces surge el clado africano (gorilas, chimpancés y hombres) y hace 5 m.a. se separa el chimpancé del tronco común que había tenido hasta entonces con el hombre y, aparecen entonces los HOMÍNIDOS.

     

      Hay seis tipos de homínidos, cinco de los cuales no son humanos: Sahelanthropus, Orrorin tugenensis, Ardipithecus, Australopithecus y Paranthropus, siendo el sexto el Homo. Formas primitivas que tienen los caninos pequeños o reducidos como el Oreopithecus (emparentado con el Dryopithecus) quedan fuera de la línea de antepasados directos del hombre. Existen fragmentos de huesos de los que resulta dificil pronunciarse. Podrían ser antecesores de los homínidos una muela procedente de Lothagam (Kenia) de 5’1 m.a. de antigüedad, y también lo podría ser la mandíbula de Tabarin y un fragmento de húmero de Chemeron, los dos en Kenia, con una antigüedad de 4’5 m.a.   De Homínidos son todas las especies que aparecieron en nuestra línea evolutiva después de la divergencia del chimpancé hace 5 Ma. Los primeros homínidos surgieron el el África Oriental hace 5 Ma. Actualmente, muchos investigadores  piensan que el bipedismo comenzó hace 7’5 mll. de años.

 

 

      Los primeros homínidos se encuentran en el este de África y aparecieron como consecuencia del cambio climático que originó el hundimiento tectónico del Rift y el levantamiento de las montañas orientales del valle, que actuaron como barrera para los vientos húmedos del este, produciendo un clima árido. Esta teoría fue expuesta en 1983 por el francés Yves Coppens (teoría del “East Side Story”). Al oeste del Rift, expuesto a los vientos húmedos, quedó un grupo de nuestros ancestros que después evolucionaron hacia los gorilas y chimpancés, con una vida cómoda debido a la gran abundancia de comida. Pero el otro grupo de  antepasados comunes quedó aislado en la parte este, en un clima árido con escasez de árboles y comida. Esto supuso un cambio en el rumbo de la evolución de estos seres.

 

 

El lago Turkana

 

      África, el lago Turkana, en el valle del Rift oriental. Palabra clave en tan apasionante tema. Aquí  empezaron los primates su evolución hacia el género homo. Hace 12 millones de años, en este lugar, las fuerzas tectónicas intentaron romper en dos el continente africano, sin conseguirlo, de momento. En vez de eso, se formó un valle alargado que impidió que los ríos y los lagos vertieran sus aguas al mar. Por eso, el valle se fue rellenando de los sedimentos arrastrados por las aguas, los cuales contienen restos de fósiles de animales y restos de los primeros homínidos.

 

      Los estudiosos del tema se dividen en dos grupos: los que afirman que el hombre tiene un origen reciente y los que quieren que tenga un origen remoto. Así pues, unos dicen que la historia  de la que tratamos comenzó hace 5 millones de años, y los otros quieren que haga 8 millones. Por ejemplo, Richar Leakey, dice que los bípedos surgieron hace 7’5 millones de años. Donald Johanson dice que en Hadar (Etiopía), hace 2’3 millones de años había hombres que fabricaban “herramientas” de piedra, por lo que piensa que el Homo habilis surgió hace 3 millones de años.

 

Los homínidos se caracterizan por su pobreza en especies. Actualmente nosotros somos los únicos representantes. Hace 4 m.a. nuestros antepasados vivían en medios forestales cerrados. Hace 2’5 m.a. se aventuraron a poblar ambientes más cálidos. Hace 1’8 m.a. la diversidad de homínidos se incrementó: al menos cuatro especies distintas poblaron África. Fue la mejor hora de los homínidos. Este hecho parece coincidir con un cambio climático que comenzó hace 2’4 m.a. con la aparición de un segundo casquete polar en el Ártico. En Africa se enfrió el clima y se aridificó disminuyendo la superficie  de las selvas, lo que favoreció la aparición de los australopitecos. Peter de Menocal constató que las peores condiciones de frió y aridez se produjeron hace 2’8 m.a., 1’7 m.a. y 1 m.a. Estas condiciones aumentaron la fragmentación ecológica y el aislamiento genético. Las especies que surgieron con adaptaciones novedosas y singulares a ambientes áridos se vieron favorecidos.

 

      La historia comenzó en esta larga hendidura. Aquí se encontró a Sahelanthropus Tachadiensis ahora tenido como el primer antecesor de los homínidos, que se halló en el desierto del Djourab por un equipo franco-tchadiense, y se ha datado en 6 a 7 millones de años de antigüedad. El hallazgo de estos restos al oeste del valle del Rift pone en duda la teoría del “East Side Story” formulada en 1982 por Yves Coppens, al igual que los restos conocidos como Orrorin tugenensis  que tienen una antigüedad entre 6’2 y 6’36 millones de años. Es un homínido de 1’40 metros de estatura, bípedo, dieta omnívora rica en frutas y proteínas. Constituyen una rama que se extinguió sin descendencia.  Los  restos de estos homínidos se hallan asociados a una fauna extremadamente variada: vertebrados acuáticos y anfibios, especies asociadas al bosque galería, así como otras de la sabana arbórea y de la pradera de gramíneas.  En una pluvisilva húmeda vivía hace 4’4 m.a. el Ardipithecus ramidus, el cual se alimentaba de frutos y hojas frescas, lo cual se comprueba por el esmalte fino de las muelas. Así pues, nuestro  antepasado ocupaba un nicho ecológico como el de nuestro hermano el chimpancé, del que nos separamos hace 5 m.a. Junto con estos homínidos hay otros dos géneros de homínidos no humanos: los australopitecos y los parántropos.  Ya hemos visto la teoría de Yves Coppens, del Collège de France en París, llamada del “East Side Stoye”, afirmando que hace 8 m.a. se produjo el hundimiento del  Rift Valley, que había separado los ecosistemas orientales, con ambientes más secos y habitados por homínidos, de los ecosistemas occidentales, húmedos y poblados por gorilas y chimpancés. El descubrimiento de nuevos fósiles ha dado al traste con el esquema evolutivo lineal, y hoy se parece más a un arbusto enmarañado.

Los primeros homos

 

      No podemos afirmar que sean humanos una serie de restos con una antigüedad de 2’5 a 2 m.a, como el temporal de Chemeron (BCI), la mandíbula de Malawi (UR501) y los dientes del valle del rio Omo.

 

      Con mayor seguridad se pueden considerar humanos el maxilar AL666-1 de Hadar (Etiopía) con una antigüedad de 2’4 m.a. De la misma época son las industrias líticas más antiguas.

 

      Los primeros humanos descritos tienen una antigüedad de 2 m.a.:

 

      El primero sería el Homo rudolfensis que representaría una línea evolutiva lateral dentro de Homo, por su megadoncia y mandíbula más grande que Homo habilis. En resumen, no sería un antepasado nuestro. Fue hallado en el Lago Turkana en 1972 por R. Leakey. Con respecto al Homo habilis, que sería nuestro primer antepasado, presenta un mayor tamaño, un esqueleto facial más grande, ancho y plano, pero tambien un mayor cerebro.

 

     El primer hombre fue el Homo habilis hallado en 1964 en Olduvai (Tanzania). Tiene una antigüedad de 1’8 a 1’6 m.a. Su forma corporal la conocemos por el esqueleto parcial OH62 encontrado por Donald Johanson y Tim White en 1986. Se trata de una hembra de 1 m de altura. El dimorfismo sexual es parecido al de los Australopithecus afarensis. Sus brazos son relativamente largos, con una proporción parecida a los chimpancés. La vida no le iba mal al Homo habilis hasta que hace 1’7 m.a. se intensificó la aridez y se expandieron más las sabanas. Apareció entonces el Homo ergaster, que también consumía carne de animales. Tenía una estructura corporal semejante a la de los humanos actuales. Con este hombre aparece el modo Achelense o Modo II. 

 

El  Homo ergaster, con una antigüedad de 1’8-1’4  m.a. fue encontrado en el Lago Turkana en 1975. Se considera a Homo habilis como antepasado del Homo ergaster. Presenta un claro aumento del cerebro y el tamaño y la estructura corporal se asemejan a los de la humanidad actual. Muchos autores no reconocen a esta especie y dicen que son Homos erectus

La primera expansión humana

 

      El momento de  la partida de Homo ergaster coincide con emigraciones de animales (ciervos, corzos, uros, jabalís…) ocasionadas por un cambio climático. El estudio de los registros marinos demuestran que hubo tres oscilaciones climáticas en África, durante las cuales el clima se hizo cada vez más árido:

 

      -La primera tuvo lugar hace 2’8 m.a. y determinó la aparición del género homo.

 

      -La segunda sucedió hace 1’7 m.a. y acabó con  Homo habilis, surgiendo Homo ergaster.

 

      -La tercera ocurrió hace 1 m.a., obligando a Homo ergaster a seguir las emigraciones animales en busca de un clima menos árido. Europa y Asia tenían un clima cálido y húmedo.

 

      Como consecuencia de esta primera salida de humanos de África resultaron colonizadas Europa y Asia en su casi totalidad. En su avance por estos continentes llegaron a los confines: de aquí ya no se podía ir andando aninguna otra parte. En europa un confín lo constituye la Península Ibérica, más allá está la inmensidad del atlántico. En Asia lo constituye la península de Indonesia. En África el hombre llegó hasta el cabo de Buenaesperanza: más allá otro océano. En estos confines a los que llegó el Homo ergaster, por aislamiento y evolución aparecieron tres especies distintas: en Europa el Homo antecesor, en Asia el Homo erectus y en África el Homo sapiens.

 

    Los últimos descubrimientos parecen rebatir la teoría de que los primeros hombres que dejaron África, hace 1’75 millones de años, fueran el Homo ergaster. El descubrimiento de un tercer cráneo dotado de una cara más completa en Dmanissi parece indicar que la primera salida la realizaron hombres de pequeña talla, de unos 1’40 a 1’50 m, con una pequeña capacidad craneal (600 cc), próximos al Homo habilis, como también lo atestiguan los restos materiales hallados en Dmanissi, iguales que los hallados en Olduvaï asociados a Homo habilis. Esta es la opinión del equipo de paleoantropólogos dirigido por los georgianos Abesalom Vekua y David Lordkipanideze y el americano Philip Rightmire, expuesta en la revista Science del 5 de julio de 2002

 

El origen del hombre moderno

 

      Actualmente se admite como origen del Homo sapiens un único lugar: Africa. Günter Braüer y Cristopher Stringer dicen que los humanos modernos aparecieron hace entre 300 y 100 mil años en africa de Este y se extendieron por el mundo reemplazando a los neandertales y a los erectus, que habían aparecido como resultado de evoluciones locales en condiciones de aislamiento.

 

      Esto mismo ya lo dijo Marcellin Boule, cuando afirmó que los neandertales no eran nuestros antepasados, sino que lo eran los cromañones que habían evolucionado en otra parte del mundo y, posteriormente, habían colonizado Europa.

 

      En Klasies River Mouth (Sudáfrica) se han encontrado lo que algunos dicen que son los primeros humanos, con una antigüedad de 120.000 años.

Los estudiosos del tema admiten que todos los humanos actuales descienden de una mujer que vivió en África hace más de 120.000 años: la Eva primigenia. Otros no admiten un origen único, y piensan que en varios lugares del mundo surgieron, y no necesariamente  de forma simultánea, los hombres. (Más datos) Los investigadores se dividen en dos grupos respecto al origen del hombre moderno. La corriente monogenista, también denominada hipótesis del reemplazamiento, sostienen un origen único para la humanidad actual, la cual deriva de una única población que habría existido en África hace entre 200 000 y 100 000 años, y que posteriormente se habría dispersado por todo el Viejo Mundo, reemplazando a las poblaciones arcaicas locales con poca o ninguna mezcla génica con ellas. Por otro lado tenemos a los poligenistas o hipótesis multiregional  quienes afirman que  las poblaciones arcaicas habrían evolucionado simultáneamente en los diferentes continentes (Asia, Europa y África) y habrían dado lugar a las poblaciones actuales.  

 

      Veamos ahora un argumento en contra de la hipótesis multirregional:  si el hombre actual ha surgido en diferentes puntos del planeta simultáneamente, los neandertales serían los antepasados de los europeos y, por lo tanto, sus secuencias de DNA serían similares. Sin embargo, los estudios del DNA de los neandertales nos dicen que difiere radicalmente del nuestro, y que su linaje surgió mucho antes de que apareciera nuestra especie. Ver algo más sobre genética.

 

      El primer estudio sobre DNA de neandertales fue llevado a cabo por el grupo de Svante Pääbo en 1997 (Proceedings of the National Academy of Sciences 1999; 96: 5581-5585), a partir de los restos de la cueva Feldhofer (en el valle de Neander, Alemania). Este estudio pionero se basó en el neandertal descubierto en 1856, que dio nombre a todo este grupo de homínidos. Svante Pääbo consiguió aislar fragmentos de ADN  sacando varios gramos del interior del húmero del esqueleto de Neander de 60.000 años de antigüedad. Observó que el ADN de los humanos actuales y el de los neandertales difería en 35 posiciones de las secuencias bases. Según sus cálculos esto indica que sus líneas evolutivas se separaron hace más de 500.000 años. Según este estudioso, el ADN de los hombres actuales se originó en África hace 163.000 años.

 

      La segunda vez que se consiguió recuperar DNA de un neandertal fué el año 2000 (revista Nature 2000; 404: 453-454) por un equipo dirigido por V. Ovchinnikov y William Goodwin de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), quienes obtuvieron el material genético de un niño neandertal de la cueva Mezmaiskaya, en el norte del Cáucaso (Rusia), demostrando que la secuencia de DNA , igual que la de Feldhofer, es completamente diferente a la nuestra.

 

     Estas muestras de DNA sugieren que el linaje que dio lugar a los neandertales divergió del linaje de los humanos modernos mucho antes de que apareciera nuestra especie. Es decir, los neandertales no son nuestros antepasados, sino parientes lejanos nuestros.  Estos hechos contradicen la hipótesis multiregional del origen del hombre.

 

      Entre el Homo ergaster y el Homo neardethalensis tenemos en Europa al Homo antecesor, pero en África falta un fósil semejante que sería el que dio lugar al Homo sapiens.  Después de este ser que desconocemos (eslabón perdido) tenemos al Homo rhodesiensis con 200 mil años de antigüedad, pero se trata de un hombre con una evolución colateral a la nuestra, con rasgos que lo asemejan al Homo heildelbergensis.

 

      Los investigadores de Atapuerca afirman que el Homo antecessor dió lugar en Europa al Homo heidelbergensis y éste al Neandertal, mientras que en africa, Antecessor daría lugar al llamado Homo rhodesiensis u otro por descubrir, que finalmente desembocaría en el Homo sapiens.

 

      La teoría tradicional afirmaba que durante el Pleistoceno medio vivían en Europa los Homo heidelberngensis (mandíbula de Mauer), descendientes de una de las especies que vivían en África hace 1’5 millones de años, llamados Homo ergaster, antecesores también del Homo erectus asiático y del Homo sapiens africano. Los fósiles de la Sima de los Huesos serían de heidelbergensis, antecesores de los neandertales europeos. Sin embargo, los descubrimientos de la Dolina (1994) cambiaron el panorama, porque los restos humanos allí encontrados tenían dientes tan antiguos como los de ergaster, pero la cara era muy parecida a la nuestra. Entonces hubo que crear una nueva especie: la del Homo antecessor (800 mil años), cuyo nombre deriva de la palabra latina que designaba a los exploradores o avanzados de las legiones romana.

 

      Con una antigüedad comprendida entre los 200 y 100 mil años de antigüedad tenemos varios restos con características propias de la humanidad actual:

 

      1. Los restos de los niveles superiores de Laetoli.

      2. Restos del valle del rio Omo.

      3. En Sudáfrica los de Border Cave, Florisbad, Cave of Hearths y bahía de Klasies River.

      4. En Marruecos tenemos una población que estaba evolucionando hacia H. sapiens: Jebel Irhoud.

      5. En Etiopía están los restos de Omo-Kibish1.

La expansión del hombre moderno

     

      El Homo sapiens hace poco más de 100.000 años inició una emigración desde el sur de África hacia el norte. Sabemos que hace más de 100.000 años llegaron al Próximo Oriente, aunque Turville-Petre cree que llegaron antes, como lo demuestra un fragmento frontal de cráneo que encontró en 1925 en la cueva Zuttiyeh (cerca de Amud), con una antigüedad comprendida entre los 200 y 250 mil años.

 

      El Homo sapiens pobló las cuevas de Skhul y Qafzeh. Hace unos 110.000 años llegaron al Próximo Oriente los neandertales europeos, y sus restos se encontraron en Tabun. Así pues, estos dos hombres convivieron aquí una larga temporada. Posteriormente, entre 60 y 40 mil años, los neandertales desplazaron a los sapiens hacia el sur y, finalmente, hace 40.000 años los neandertales desparecieron del próximo Oriente.

Parece ser que la expansión del Homo sapiens tuvo lugar primero por Asia, puesto que se cree que llegaron a Australia hace 60.000 años, como lo demuestran los huesos espolvoreados de ocre hallados en el Lago Mungo. En Europa su expansión comenzó hace 40.000 años, lo que se supone porque de esta época es la cultura Auriñaciense que se atribuye a los sapiens o cromañones, ya que no existen fósiles humanos completos más antiguos de 32.000 años.

 

      El resto humano más antiguo de Europa (32 mil años) es el de Hahnöfersand (Alemania). Los restos de Mladec (Chequia) tienen un poco menos de edad. Siguen en antigüedad los de Cro-Magnyon y Vogelherd (Alemania). De esta época son los parietales “perdidos” de El Castillo (España).

 

      La expansión fue muy rápida. Aparecieron hace 43.000 años en Bacho Kiro, el Este de Europa, y hace 39.000 años los encontramos en El Castillo y La Arbreda. Investigaciones modernas reducen la antigüedad de lo ocupación, fijándola en 36.000 mil años.

 

      En resumen, ésta es la historia que quería contar. Hemos visto como los homos se expandieron en dos oleadas diferentes, procedentes de África, por el continente asiático y europeo hasta llegar a los confines de ambos continentes. Sabemos que salieron de África por el próximo Oriente. También sabemos que el auténtico descubrimiento de América no se hizo por vía marítima, sino andando por el estrecho de Bereing. Esto ocurrió hace unos 13.000 años porque el descenso del mar, debido a la última glaciación, permitió que cruzaran por Bering hasta Alaska. En este caso la aventura verdadera empezó una vez en Alaska, porque esta región estaba aislada del resto del continente por un gran escudo de hielo. Todo hace pensar que cuando los fríos de la última glaciación empezaron a ceder se abrió un pasillo por el que pasaron loos hombres. También es posible que sortearan la gigantesca placa de hielo con navegación costera, extendiéndose rápidamente por América.

 

 

II. ANÁLISIS DEL PROCESO DE HUMANIZACIÓN.

      El proceso de humanización es el análisis del paso del homínido al ser humano, de la configuración de los caracteres específicos que diferencian al hombre de los demás seres vivos. Los biólogos actuales atrasan 30 mll. de años el momento de la bifurcación genealógica entre simios y hominoideos. Durante el Mioceno, surgieron en África los primeros hominoideos. El más antiguo de estos es el Procónsul que tiene 23 m.a. Hace 20’6 m.a. apareció un ser que utiliza por primera vez la braquiación como sistema de locomoción: se le conoce como Morotopithecus. Este género se sitúa un poco antes de la separación del tronco común por parte de los gibones. Esta separación ocurrió hace 20 m.a.


      Hace 14 m.a. se separaron del tronco común los orangutanes. Al mismo tiempo, la aproximación de la placa africana a Eurasia permitió que los hominoides se expandieran por todo el mundo: en Europa el Dryopithecus, en China el Sivapithecus, en Turquía el Ankarapithecus… El antepasado de los orangutanes es el Sivapithecus: dentro de esta especie se incluye al Ramapithecus, hoy considerado un individuo femenino de Sivapithecus.


      Hace 9 m.a. surge el clado africano (gorilas, chimpancés y hombres) y hace 5 m.a. se separa el chimpancé del tronco común que había tenido hasta entonces con el hombre y, aparecen entonces los HOMÍNIDOS.

1. El desafío ecológico.

      La respuesta al cambio climático ocasionó un nuevo ecosistema y es lo que origina el proceso evolutivo que convirtió al homínido en un ser humano. La constitución de la especie humana es un proceso evolutivo que actúa desde fuera hacia dentro, modelando la naturaleza propia de la especie, hasta conseguir su adaptación al nuevo ambiente. Como ya hemos estudiado más arriba, el momento de  la partida de Homo ergaster coincide con emigraciones de animales (ciervos, corzos, uros, jabalís…) ocasionadas por un cambio climático. El estudio de los registros marinos demuestran que hubo tres oscilaciones climáticas en África, durante las cuales el clima se hizo cada vez más árido:  la primera tuvo lugar hace 2’8 m.a. y determinó la aparición del género homo; la segunda sucedió hace 1’7 m.a. y acabó con  Homo habilis, surgiendo Homo ergaster; y la tercera ocurrió hace 1 m.a., obligando a Homo ergaster a seguir las emigraciones animales en busca de un clíma menos árido. Europa y Asia tenían un clima cálido y húmedo, y este fue el destino impuesto a los emigrantes.

 


2. Modificaciones de los caracteres anatómicos.

      Lo primero que observamos al estudiar el registro fósil es el progresivo desarrollo de los huesos para posibilitar la posición vertical que permite caminar teniendo las manos libres y desarrollar la capacidad craneal.

      a). Bipedismo.

          Al bajar de los árboles los homínidos necesitaban mantenerse lo más erguido posible con el fin de poder vigilar el entorno y defenderse de los ataques de los carnívoros. Los cambios anatómicos que se producen son: pérdida de las capacidades prensiles de las extremidades inferiores, acortamiento de los dedos de los pies, arqueamiento de la planta de los pies, modificación de la pelvis que se ensancha y acorta con la finalidad de soportar las vísceras intestinales y de reforzar la musculatura de las caderas y de las piernas; la curvatura en “S” de la columna vertebral; la aparición de un agujero entre los huesos largos de la pierna -tibia y peroné- permite un refuerzo muscular más grande; la verticalidad de la cabeza en relación con la columna vertebral, favorecida por el desplazamiento del agujero occipital, posibilita mirar mejor hacia adelante.

 

 

     Este sistema de locomoción es el que originó la aparición del  Homo. Posteriormente vendrían la fabricación de instrumentos y el lenguaje. ¿Por qué este homínido se hizo bípedo y lo heredaron sus descendientes los homos?. Hay infinidad de hipótesis. Unos afirman que adoptaron la postura bípeda para poder alcanzar mejor los frutos de los árboles; otros dicen que se levantaron para poder otear por encima de las hierbas de la sabana para ver si se acercaba algún depredador; una tercera hipótesis afirma que esta postura erguida supone una adaptación térmica a un clima árido, puesto que el cuerpo recto recibe menos sol y la cabeza menos calor, porque se aleja del suelo. Finalmente, hay otra teoría que afirma que con el cuerpo erguido se liberan las manos de la locomoción, lo cual favorece el transporte de las crías y, posteriormente, el de objetos y, finalmente, favorecería la elaboración de industrias líticas. La perdida del pelo corporal, tal vez para facilitar la ventilación,  hizo imposible que las crías pudieran sujetarse al cuerpo de las madres con facilidad, obligando a las hembras -durante las huidas- a que cogieran con las manos a sus hijos, forzando, en cierta manera, a que el macho cubriera sus retiradas y las protegiera. 


       b). Liberación de las manos.

          Al no ser necesarias para el desplazamiento se convirtieron en más cortas y anchas. Los dedos se alargaron y el dedo pulgar quedó opuesto a los demás, permitiendo efectuar un efecto de pinza para coger objetos.

 

      Lovejoy afirma que la triada fundamental de la selección es: reproducirse, comer e invertir en seguridad. La mejor manera de reproducirse es aparearse más veces, disminuyendo los intervalos entre los nacimientos y criando más de un hijo a la vez. Esto supone un aumento en la transmisión de genes, para lo cual se hace necesario que la hembra acarree con los hijos, no sin liberar antes los brazos. Esto supone, a la vez, que la hembra deje de invertir esfuerzos en buscar alimentos y protegerse, tarea de la que se encargarán los machos. Nacieron pues vínculos más estables entre machos y hembras, quizás los orígenes de la monogamia.

 

Del estudio de los primates se desprende que los que presentan escaso dimorfismo sexual suelen ser monógamos, mientras que los que tienen un dimorfismo acusado son polígamos. Los primeros homínidos tienen un dimorfismo acusado, son pues polígamos, en contra de la teoría de Lovejoy. Los primeros machos de homínidos tenían grandes caninos, lo que supone una feroz competencia por las hembras.

      c). Aumento de la capacidad craneal.

           En la posición horizontal el homínido ya no necesitaba defenderse ni atacar con la boca, lo hacia con las manos, por lo cual disminuyeron de tamaño sus poderosas mandíbulas y sus músculos faciales, sus labios y sus dientes incisivos. La utilización de las manos en la experimentación del manejo y fabricación de utensilios, la cooperación entre individuos, la alimentación carnívora… posibilitan un aumento del cerebro.

 

         El Homo habilis ya no vive en un medio forestal, sino en espacios más abiertos. Hace 2’8 m.a. se produjo un cambio climático que redujo las masas boscosas y aparecieron las sabanas y formaciones herbáceas. Homo habilis se adaptó a este clima y, además, incorpora a su dieta la carne y las grasas animales, lo cual produjo una reducción del tamaño de los intestinos, hasta entonces mucho más grandes para poder digerir los vegetales (aspecto rechoncho de Lucy como el de un chimpancé). Con la dieta rica en proteínas y con la energía ahorrada en el proceso digestivo se produce un aumento del encéfalo. Al alimentarnos de carne, la cual podemos conservar y almacenar, aumenta la capacidad de trasladarnos a otros sitios: el consumo de frutas y hierbas frescas obliga a permanecer en sitios donde no hay estacionalidad ni frío.

 

  El mayor tamaño del cerebro le proporciona al Homo habilis mayores capacidades cognitivas y, posteriormente, una mayor sociabilidad. Con el Homo habilis aparecen los primeros instrumentos líticos, puesto que con los dientes no se puede cortar la piel (cuero) ni la carne, ni fracturar los huesos.

 

 

      d) Desaparición de la cresta sagital.

 

     i). Otras modificaciones en los caracteres fisiológicos.

             Cambios en la alimentación.

                 Las especies animales adaptan su cuerpo al alimento, mientras que la especie humana lo que adapta es el alimento para que lo pueda procesar su cuerpo, mediante el descubrimiento del fuego para asar los alimentos, cocerlos en el agua, etc… eliminando sustancias tóxicas o amargas y haciéndolos mas digeribles.

            Juvenilización de la especie (Neotenia)

                 La necesidad de mantener el fuego hizo que el homínido se acostumbrara a acampar en lugares protegidos o fáciles de defender, tenían pautas de cooperación social desarrolladas, una digestión aligerada, hembras liberadas de los ciclos de apetencia sexual… Todo este aumento de las relaciones de dependencia social desembocaron en la Neotenia o juvenilización de la especie. Se entiende por Neotenia el fenómeno por el cual se conservan en el ser humano caracteres juveniles después de haber llegado a la edad adulta. Un hombre adulto se asemeja más a un chimpancé joven que a uno adulto. El desarrollo del ser humano se caracteriza por su lentitud: los dientes tardan en crecer, las suturas craneales se soldan lentamente… En el proceso evolutivo se ha retrasado la ontogenia (desarrollo del individuo) a causa de la dependencia del joven del adulto y se ha impuesto una necesidad de adiestramiento más grande. Desde el punto de vista de la fisiología, el ser humano es inmaduro, nunca llega a desarrollarse plenamente y su necesidad de aprendizaje se ha convertido en permanente. Siempre está abierto a nuevos aprendizajes y adaptaciones.

3. Transformaciones psicosociales.

      Por la noche los campamentos servían para el descanso colectivo y, por el día, los componentes del grupo se separaban para desarrollar actividades diferentes: cuidar del fuego, preparar alimentos, buscar alimentos…

      a). Aparición de caracteres sociales.

           En campo abierto los homínidos se vieron impulsados a agruparse más para ayudarse recíprocamente en la búsqueda de alimentos, en la fábrica de herramientas, en la caza… De estas acciones grupales mecánicas pasaría a compartir sus conocimientos y sus actividades con los otros miembros del grupo, pasaría a la fase de transmisión de los conocimientos.

      b). Aparición del lenguaje.

 

La necesidad de organizar tareas complicadas condujo a una complejidad en la conducta del homínido que requería de un progreso en la comunicación, en un conjunto de gritos orientadores de la conducta, hasta llegar a la utilización de la palabra. El progreso principal se dio en el campamento, donde el grito deja de responder a una causa exterior (peligro) y surge por iniciativa propia del que lo emitía para anunciar a los otros lo que quería hacer. La aparición de la palabra prefigura la futura educación humana como instrumento para transmitir la experiencia, además, promueve una actividad más integradora.

En busca del fuego

 

      Se piensa que el fuego controlado por el hombre apareció hace entre 250 a 500 mil años, por que la realidad es que, más allá de los trópicos, no hay para los humanos ningún clima que sea lo suficientemente cálido todo el año.

 

      Los restos más probables, actualmente sometidos a rigurosos estudios, son los hallados en Terra Amata (Francia), Bilzingsleben (Alemania) y Zhoukoudian (China). Pero como no se han encontrado hogares, y mucho menos rodeados de piedras, todo son problemas de interpretación.

 

      El equipo de Ralph M. Rowlett cree haber descubierto trazas de fuego controlado en el Lago Turkana hace 1’5 m.a. Muchos lo dudan. El fuego lo haría Homo ergaster, un homínido alto, parecido a nosotros, sin apenas dimorfismo sexual. Este rasgo es el que sirve para sustentar la teoría del origen del fuego en Turkana: la hembra había aumentado de tamaño porque también aportaba calorías al grupo recolectando tubérculos, gusanos, insectos…

 

      La “economía del tubérculo” no puede existir sin el fuego. Muchos tubérculos son tóxicos si no se asan o se hierven, de lo que se infiere que si estos grupos se alimentaban de ellos es porque conocían el fuego.

 

      A Atapuerca llegaron los humanos hace 800.000 años, en un periodo no glaciar, pero mucho más frío que ahora. ¿Cómo se defendían del frío? En Atapuerca  no se han encontrado trazas de fuego. Sabemos, por las microscópicas trazas de uso en los filos de los instrumentos de piedra, que hace 300.000 años los hombres trabajaban la piel, no sabemos si para elaborar vestidos o bolsas, u otros utensilios. Los humanos de tipo moderno que habitaban Europa hace 40.000 años elaboraban trajes con punzones de hueso y agujas, con ojo para enhebrar, por lo tanto, los cromañones estaban preparados para la ola de frío que vendría hace 21 a 17.000 años.

 

La navegación humana

 

      Cuando el hombre en su expansión llega a los confines continentales se detiene. Si no ve más allá de la tierra que una gran extensión de agua es muy difícil pensar que intentase aventurarse y construir algún tipo de embarcación. En Sudáfrica solo veía el océano, pero en el norte de África, desde el Monte Djebel Musa podía ver el Peñón de Gibraltar, separados por un estrecho de 14 km de anchura.

 

      Los primeros fósiles de homo en Europa son los de la Gran Dolina (Atapuerca) con una antigüedad de 800.000 años, pero entonces no había puente terrestre entre África y Europa. Sí lo hubo hace 4 o 5 millones de años, cuando los dos continentes se unieron; entonces el Mediterráneo dejó de recibir agua del Atlántico y la evaporación de este mar es superior a la aportación de agua de los ríos (balance hídrico negativo), por lo que en unos pocos miles de años se secó. Posteriormente se reabrió, algunos se imaginan una gigantesca catarata desde el Atlántico rellenando el Mediterráneo. Sabemos que durante las glaciaciones el nivel del mar descendió 120 m, pero no hubo pasillo, porque la profundidad del estrecho es de 700-800 m.

 

      Si Europa fue poblada desde el norte de África tuvo que ser con una embarcación. Actualmente no se acepta esta teoría, y se piensa que los homos llegaron desde Asia, procedentes del próximo Oriente. Hace 1’5 m.a. los homos llegaron a Dmanisi (Georgia), en el Cáucaso, las puerta de Europa y avanzaron hacia la  Península Ibérica llegando hace 800.000 años.

 

      ¿Y cómo llegaron a Australia? El Homo erectus nunca puso los pies en ella, aunque es seguro que el Homo sapiens la habitara desde hace 60.000 años. Se supone que el Homo ergaster abandonó África hace 1 millón de años. Cuando llegaron al Extremo Oriente evolucionaron hacia Homo erectus. Se piensa que este homo llegó a Java andando, durante la época de las glaciaciones, cuando al aumentar la placa de hielo descendió el nivel del mar 120 m., quedando al aire la plataforma de la Sonda.

 

      Según vamos viendo, hasta ahora nadie ha navegado. ¿Pero hay alguna prueba de navegación? Según algunos en marzo de 1998, M.J. Morwood, publicó en “Nature” la más antigua prueba de navegación humana. No se trataba de un barco fósil, sino de un puñado de piedras de 800.000 años de antigüedad, talladas a mano, no se sabe por quien. Las piedras aparecieron en la Isla de Flores (islas menores de la Sonda), a mitad de camino entre Java y Australia. Los primeros hallazgos los hizo el misionero holandés Theodor Verhoeven en 1968, junto a los restos de un mastodonte (Stegodon trigonocephalus), lo cual hace suponer a muchos que más que piedras talladas son gastrolitos, como los que tienen las aves en el aparato digestivo para triturar los cereales.

 

      Existe la posibilidad que hayn existido puentes de tierra en el pasado desde Java hasta Sonda. También existe la posibilidad que el el hombre navegara, siempre atravesando pequeñas porciones de mar en las que tuviese referencia visual sobre su destino. Si aceptamos esto, ya podemos ubicar al hombre en la Isla de Flores como consecuencia de la navegación, pues sabemos que en épocas más modernas, los pueblos de Oceanía han surcado sin cesar el Pacífico, y sus condiciones no eran mejores que la de los antiguos.

 

      ¿Pero cómo se atrevieron a cruzar hasta Australia sin ver tierra? El hombre llegó hace 60.000 años y no lo hizo andando, por lo tanto, tuvo que ser navegando, y el viaje pudo responder a una navegación accidental, empujados por los vientos y las mareas de una tormenta

 

 

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